Importancia del ejercicio aeróbico para el tratamiento de los pacientes con depresión
El estudio, Understanding the Prognostic Benefits of Exercise and Antidepressant Therapy (UPBEAT), se llevó a cabo con el objetivo de evaluar entre otras cosas la eficacia del ejercicio para disminuir la depresión en pacientes con enfermedad coronaria.
Los resultados obtenidos permitieron apreciar la importancia del ejercicio para el tratamiento de los pacientes con depresión. Concretamente, la aplicación de un plan de entrenamiento aeróbico resultó en la disminución significativa de los síntomas depresivos en comparación con la administración de placebo. Estos hallazgos coincidieron con lo informado por otros autores sobre el papel del ejercicio físico como alternativa al tratamiento farmacológico de los pacientes con depresión. Asimismo, permiten demostrar la disminución de los síntomas depresivos en pacientes que realizan ejercicio físico y presentan enfermedad coronaria estable. La importancia de los resultados es significativa si se considera que los pacientes con depresión y enfermedad coronaria presentan riesgo elevado de eventos cardíacos.
En el estudio, participantes seleccionados realizaron ejercicio aeróbico, 3 sesiones semanales durante 16 semanas.
Curiosidades históricas en medicina: un estómago para mirar
Infarto de Miocardio: un dolor que avisa
Cualquier dolor que se siente bruscamente en el pecho, durante la noche o la madrugada, es un síntoma al que hay que prestarle mucha atención, maxime si es de tipo opresivo, irradiado a cuello, mandíbula o miembro superior izquierdo y de una duración que alcanza los quince minutos. Hay que tener presenta que en ocasiones este dolor insidioso puede acompañarse de sudoración, nausea y vómito, lo que ocasiona que se pueda confundir con molestias gástricas.
El horario de presentación de esta entidad es frecuente entre las 4 y las 10 a.m., franja horaria en la que el nivel de adrenalina es más elevado y la acción de esta adrenalina puede contribuir a la formación de coagulos de sangre que pueden obstruir el flujo de sangre en determinadas regiones del músculo cardíaco. Sin embargo, pueden ocurrir a cualquier hora del día, con intensidad y dolor variables.
Siempre deben evaluarse factores de riesgo que hacen más probable esta enfermedad, como el tabaquismo, colesterol LDL elevado, hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad, sedentarismo; y en el caso de una mujer, algunos de estos factores más el uso de anticonceptivos orales.
Existe una entidad llamada isquemia silente en la cual las personas que padecen este tipo de enfermedad cardíaca no experimentan dolor, por lo que quien la padece, esta expuesta a indices más altos de complicaciones y mortalidad.
Se recomienda en casos en los que se experimente un dolor como el descrito, prestarle suficiente atención, actuar con rapidez acudiendo a su servicio médico, ya que solo así se podría salvar el corazón y la vida.
Consideraciones históricas sobre El Dolor: "Soldados de hierro"
Al interrogar a soldados gravemente heridos en combate, dentro de las doce horas posteriores, el 32% aseguraba no sentir dolor alguno y el 25% informaba solo de un dolor leve. Alrededor del 75% sentía tan poco dolor en las horas posteriores a la herida que se negaban a aceptar las medicinas.
La extraña ausencia de dolor no podía simplemente explicarse por la pérdida de la sensibilidad, ya que esos mismos hombres se quejaban de inmediato si alguna enfermera les clavaba mal una aguja en una vena. Beecher se orientó a pensar, en cambio, que el estado emocional de los soldados explicaba la diferencia con los pacientes comunes que sufrieran una herida semejante. En su estudio clásico El dolor de hombres heridos en combate,plantea la idea de que la percepción del dolor no depende sólo de la sensación física, sino también de un complejo factor que llama "componente de reacción". Según su hipótesis, el "componente de reacción" está constituido por una serie de variables, incluyendo edad, género, grupo étnico, experiencia, fatiga, ansiedad, distracción, sugestión, factores ambientales e incluso, la hora del día. "El componente de reacción es el que hace del dolor una experiencia compleja, subjetiva y distinta para cada individuo", explica.
Sus planteamientos fueron la base de una profunda crítica al método convencional de medición del dolor.
En la actualidad, está bien establecido por la ciencia médica que la mente y las emociones pueden exagerar o disminuir poderosamente la percepción del dolor. Bajo condiciones de estrés o de shock, el cuerpo produce péptidos analgésicos opiáceos, un hecho que puede explicar, al menos en parte, esa extraña inmunidad al dolor que observó Beecher en los soldados recientemente heridos en combate.
Tomado de revista PAIN Day to Day, número 06, año 2012.
Prediabetes: diagnóstico y recomendaciones
Se consideran prediabetes resultados de glicemia en ayunas entre 100-125 mg/dL, glicemia dos horas posterior a una carga de glucosa (75g) entre 140 -199mg/dL o ambas. Su importancia radica en el hecho de que aumenta de 5 a 6 veces el riesgo de desarrollo de diabetes Mellitus tipo 2. La evidencia epidemiológica indica que las complicaciones comienzan ya antes de que el paciente haya llegado a la diabetes franca. El tratamiento de los prediabéticos tiene el potencial de reducir la incidencia de diabetes y la enfermedad cardiovascular y microvascular relacionadas.
La glucemia en ayunas debe determinarse luego de un ayuno nocturno de 8 horas como mínimo. Los pacientes no deben estar activos ni haber ingerido cafeína o cualquier otro factor que altere el metabolismo de los hidratos de carbono. Los pacientes tienen que haber tenido un consumo adecuado de carbohidratos previo al test, estar en reposo durante el mismo y no fumar.
La medida más importante para las personas con prediabetes es el manejo intensivo del estilo de vida, dado los beneficios en la glucemia y el riesgo cardiovascular. Un estilo de vida apropiado previene o retrasa la aparición de diabetes como así la enfermedad micro y macrovascular. A esto hay que agregar el control de la presión arterial y los lípidos al control de la glucemia, como se hace en la diabetes, dada gran evidencia existente sobre el riesgo cardiovascular de las personas con prediabetes.
Los prediabéticos deben reducir el 5-10% del peso y mantenerlo, disminuyendo así la masa grasa, la presión arterial, la glucosa, las lipoproteínas de baja densidad y los triglicéridos. Estos beneficios también se trasladan a una buena evolución a largo plazo, especialmente si se mantienen el descenso de peso y el estilo de vida apropiado. Dado que el estilo de vida es difícil de mantener, las siguientes recomendaciones ayudan a un buen control: automonitoreo, proponer metas posibles y por etapas, control de estímulo, estrategias cognitivas, apoyo social y refuerzo apropiado.
Se recomienda un programa de actividad física de intensidad moderada de 30-60 minutos diarios, al menos 5 días por semana. La dieta debe ser escasa en grasas totales, grasas saturadas y ácidos grados trans¸ con una cantidad adecuada de fibras, baja ingesta de sodio y evitando el alcohol.
En las personas con riesgos particulares como el síndrome metabólico, hiperglucemias más elevadas, enfermedad cardiovascular, esteatosis hepática, antecedente de diabetes gestacional o síndrome del ovario poliquístico, a las modificaciones del estilo de vida se le puede agregar el tratamiento farmacológico.
Para los lípidos, las metas son similares a las establecidas para los diabéticos. Mediante el tratamiento con estatinas el objetivo es conseguir niveles de colesterol LDL, colesterol no-HDL o apoB de 100, 130 y 90 mg/dL, respectivamente.
Se recomienda que la presión arterial en los prediabéticos se mantenga por debajo de 130/80 mmHg. Los antiagregantes plaquetarios como la aspirina, están indicados en todos los prediabéticos, siempre que no exista un riesgo aumentado de hemorragias gastrointestinal o intracraneana y otras enfermedades hemorrágicas.
Para el manejo de niños y adolescentes se utilizan muchas de las recomendaciones aplicadas a los adultos en alto riesgo. Es importante la modificación del estilo de vida. En este grupo etario, el aumento de la diabetes tipo 2 es paralelo al aumento de la obesidad, atribuida al mayor consumo calórico y la poca actividad física. En la etapa de crecimiento infantil hay que tener cuidado con la pérdida de peso. Lo mejor es mantener el peso adecuado a la talla o un índice de masa corporal apropiado a la edad y el sexo.
Enfermedad de Alzheimer
Así Murió Jesús


Más allá de la importancia que para la humanidad representa la vida de Jesús, resulta interesante considerar algunos aspectos de su agónica muerte que reflejan su completa humanidad, sin dejar de un lado su divinidad.
A continuación un fragmento del libro Historia Clínica, de Daniel López Rosetti
La Muerte de Jesús
Jesús, luego de los días de detención, es sometido al suplicio de los latigazos y la corona de espinas. Su condición clínica ya era crítica. Sin embargo, lo peor sucedió ese viernes a las nueve de la mañana, cuando lo crucificaron.
La condición clínica de una persona crucificada es cardiovascularmente comprometida. Por un lado, el intenso dolor del suplicio y la crucifixión producen disminución refleja de la presión arterial. A su vez, la pérdida de sangre por las lesiones de los latigazos, las espinas y el trauma de los clavos en ambas muñecas y pies condiciona también una disminución de la presión arterial por hemorragia. El corazón presenta un incremento en los latidos. Esta taquicardia busca compensar la disminución de la presión arterial. Este cuadro de hemorragia, disminución de la presión arterial y taquicardia condiciona el llamado “shock hemorrágico”. Se trata de una insuficiencia circulatoria donde la llegada de sangre oxigenada a los distintos órganos y tejidos se encuentra muy comprometida. De tal modo, los órganos nobles —tales como el cerebro, los riñones, el hígado y el propio corazón— reciben poca sangre y en consecuencia poco oxígeno, con lo cual se dificulta su funcionamiento. Este “shock hemorrágico” se asocia también a un “shock neurogénico”. En este último, los vasos sanguíneos, principalmente las arterias, se dilatan por un fenómeno nervioso reflejo provocado por el intenso dolor de la crucifixión.
Como consecuencia directa, la presión arterial baja. En este estado de colapso cardiovascular la piel se encuentra pálida, fría y sudorosa. La disminución de la presión arterial impide que los riñones funcionen correctamente, por lo que pierden su capacidad para filtrar la sangre produciendo una insuficiencia renal aguda. Como consecuencia, se acumulan sustancias tóxicas en la sangre. El shock circulatorio, asociado a la acumulación de sustancias tóxicas en la sangre, produce alteraciones neurológicas con modificación del estado de la conciencia (estupor, mareos y adormecimiento). A todo esto, el esfuerzo por respirar es intenso y dificultoso. Jesús debía “literalmente” pararse sobre el clavo de sus pies para poder respirar. La frecuencia respiratoria normal es de 12 a 14 respiraciones por minuto. Jesús, a esta altura de la condición clínica, debía respirar 30 o 40 veces por minuto en un intento por compensar la falta de aire y la insuficiencia circulatoria. Los movimientos respiratorios eran rápidos pero muy superficiales.
Claramente la respiración era insuficiente. Como resultado, la cantidad de oxígeno en sangre era baja y como contrapartida aumentaba la concentración de anhídrido carbónico (CO2). Esta acumulación de CO2 es muy tóxica y da un color azul-violáceo a los labios y a los extremos de los dedos. La entrada de aire a los pulmones era cada vez más dificultosa hasta hacerse mínima. A esta altura también se presentaban problemas metabólicos. La acumulación de anhídrido carbónico y la insuficiencia renal y respiratoria terminan por producir “acidosis metabólica” (acumulación de ácido en la sangre).
La acumulación de la hemorragia, el colapso circulatorio y neurogénico, la disminución de la presión arterial, la insuficiencia renal aguda, la acidosis metabólica y, en última instancia, la asfixia por falta de oxigenación de la sangre y la incapacidad de eliminación del anhídrido carbónico de la insuficiencia respiratoria, termina en arritmias cardíacas severas, que condicionan el paro cardiorrespiratorio.
Así murió Jesús hace más de 2.000 años, a las tres de la tarde de un viernes.
Certificado de defunción
- Paciente. Jesús
- Sexo: Masculino
- Edad: 33 años
- Lugar de fallecimiento: Jerusalén
- Año: 010
- Día: viernes
- Hora: 3 de la tarde
- Motivo del fallecimiento: Paro cardiorrespiratorio traumático
- Causa: Asfixia por crucifixión
Aquel día comenzó un nuevo calendario para la historia universal, un antes y un después de Cristo. Para los creyentes también comenzó una era de fe.